Tasha Tudor

Ya no sabe ni siquiera cuantos años tiene. Ha vivido casi un siglo y se ha convertido en una leyenda viva, un perfecto icono del Old Stile americano.
Hasta 1992 era solo una ilustradora de libros para niños de grandioso éxito y un estilo de vida de vida que se diría algo excéntrico.
Después, un espléndido libro de fotografías -The Private Wold of Tasha Tudor- abrió la puerta de su casa a los lectores y la transformo en un personaje famoso.
Ella es el corazón de su rico imperio de Marketing hecho de libros, dibujos, muñecas, recetas, incluso cremas para la cara y marcas de té, pero no renuncia a su intimidad.
Esta siempre encerrada en su cottage, donde todo esta anclado en un pasado perfecto, y donde todo esta hecho a mano, desde los vestidos al pan, desde los cestos de mimbre a las velas de cera de abeja, Las únicas concesiones a la modernidad son la electricidad, el teléfono y un viejísimo Volvo de segunda mano.
Vive solo aunque en su casa hay mucho que hacer.
Cuando no dibuja, sentada a la gran mesa de la cocina, cuida de las cabras, de las gallinas, de los perros y sobre todo del jardín, que siempre se ha negado a abrir al público y que parece que es uno de los más bellos de los Estados Unidos.
Es una señora pequeña de aire angelical. Lleva solamente vestidos que ella misma confecciona, grandes faldas de Patchwork, cuellecitos de encaje, chales de lana sobre el pelo gris recogido en un moñito, y se pone siempre un pañuelo de flores.
Desde el principio eligió vivir en otro siglo, el XIX, dibujando muñecas, conejos, ratoncitos, flores.
En 1938 esta pasión se convirtió en sus trabajo gracias a un editor que creyó en ella y que la transformo en una de las ilustradoras mas famosa de os Estados Unidos desde Pumpkin Moonshine a The Doll´s Chistmas,a Take Joe o Mamma Oca o EL Jardín Secreto.
Necesita el jardín para vivir y para trabajar. Con las frutas en baya hace mermeladas, con las verduras sopas, con  las flores los ramos que adornan la casa y contorno las delicadas acuarelas las paginas de sus libros.
Alrededor de ella todo parece estar hecho en miniatura. Pequeño, perfecto, inmóvil para siempre en un estado de gracia que es ya la vejez, pero  que se parece, eternamente a la infancia.
En realidad aunque no este lejos de los cien años (nació en 1915) Tasha nunca ha abandonado su mundo de niña.”¡Usa la fantasía!”-fue la única receta de sus vida. Y la casa de muñecas se agrando hasta convertirse en la suya

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